Mira a todos lados y acerca su rostro para que tener una conversación más cerrada.
—¿Y como no voy a aceptarlo, Isabel? Ese tipo me puso contra la espada y la pared —me susurra.
—Por favor perdóname —coloco mis manos en su pecho y lo acaricio.
César suspira y une su frente con la mía.
—No es tu culpa hermosa, tranquila, solo me enoja que Alejandro fue así y la he pagado contigo, perdóname tú. —Sube una de sus manos a mi mejilla y me la acaricia con su pulgar, luego une nuestros labios y no