Así que no importa lo que tenga que hacer, esto será una guerra, al terminar de recoger mis cosas, me dirijo a la puerta y encuentro a mi madre en la salida.
—Hija por favor, no hagas esto —me pide, pero no tengo alguna expresión hacia ella.
—Espero que disfrutes el dinero. —digo en un tono seco.
—No podré si no estás conmigo, eres mi hija y…
—Pues cómprate una hija o haz lo que quieras que te haga feliz.
—Yo soy feliz contigo y mi nieto.
Sentí como la mandíbula me tembló, pero respiré hondo pa