—He estado resolviendo algunos asuntos para poder cumplir, aunque se me han ocurrido algunas ideas. —Continúo la conversación.
—Perfecto, discutámoslo en mi oficina.
Lleva su mano a mi espalda y con un ligero empujón, pero largo, me adentra a su oficina. Cierra la puerta detrás de él y caminamos hasta en el escritorio, él se sienta detrás de este y yo en frente.
—Bien, ¿Cuáles son esas ideas? —indaga Samuel.
—¿Cuánto anhelas volver a estar en la empresa?
—Mucho, ¿por qué? —ladea su rostro, conf