Los vi mirarse fijamente durante unos minutos como si fueran dos bestias enjauladas listas para atacarse en cuanto se liberaran. La idea de entrar en esa tensión era imposible de imaginar para mí, ambos tenían cosas que arreglar entre ellos y yo no quería ser parte de ese circo para nada.
—Me voy a acostar, ¿vienes tú Alexander o tú Mike? —pregunté antes de subir el primer escalón que estaba a punto de avanzar.
—Todavía no me voy a dormir Lucía, adelántate. —Alexander respondió, tomando un sorb