Caminé lentamente hacia la barra para pedir un mojito, a lo lejos vi a Manuel con una cara de impresión y se sentó a mi lado para pedir un whisky con hielo.
Manuel me mira y me susurra al oído.
—Vi a Alexander cerca de aquí, me preguntó si estaba solo y le dije que sí.
—¿Está aquí?
—No, cariño, ya no está, pero seguro que lo encontrarás cuando subas.
—No puede ser…
Manuel se ríe, toma un sorbo de su whisky y me ve indignado por mi cobardía.
—Recuerdo cuando te vi en la empresa, eras una bestia