Mundo ficciónIniciar sesiónYa eran las ocho y media de la noche, cuando llegaron a la casa, Antonio como todo un galante, bajo del carro, le abrió la puerta, le tendió la mano y le dijo:
-Ya esta usted en su casa señorita Nancy. Fue un placer para nosotros disfrutar de su compañía.
-Gracias a usted señor Antonio, Fatima y Maria, pase una tarde muy agradable, muy agradecida de verdad.
-Que pasen feliz noche, nos vemos mañana, exclamo Anton







