Mundo de ficçãoIniciar sessãoJonathan
Acaricio la mejilla de la mujer que tengo al frente y me siento el hombre más afortunado del mundo. No me canso de ver esos ojos tan hermosos que tiene, los que me enamoran cada vez más cuando me miran con ese brillo especial que solo ella posee. Tampoco puedo negar la hermosa sonrisa que tiene, al igual que su risa contagiosa y la alegría que transmite con tan solo hablar.
No nos dejamos de mirar y sonrío al verla tan enamor







