Llegamos a la oficina y ya estaba llena con los empleados. Asistí a cada reunión que tenía pendiente. Seguí los horarios establecidos en mi agenda e ignoré mi teléfono, el cual no dejaba de sonar desde que llegué a la oficina.
Durante el almuerzo tuve otra reunión y conseguí firmar el contrato. Regresé a la oficina y ahí estaba Talía tratando de contener a los O'Brien afuera del edificio.
—¡Dile que dé la cara! Tu jefa no es más que una secuestradora.
—Así es, dile que nos regrese a Nina o hare