Capítulo 87. Soy una tumba
Lía se estremeció y palideció cuando otro grito salió de la garganta de Isabelle. ¿De verdad dolía tanto traer un bebé al mundo? Ella tocó su vientre y lo acarició.
—¿Tú vas a portarte bien, mi Asha? —le susurró antes de que otro grito inundara la sala. No era de dolor.
Era Isabelle diciéndole a Leandro que tenían que pasar por la pañalera de los bebés.
—Llévala al hospital, Lía y yo iremos por la pañalera —se ofreció Marco, tomando la mano de Lía, mostrando su preocupación.
—Gracias, Marco.
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