Capítulo 40. Te fuiste
Luis dio dos pasos hacia atrás, su pierna chocó contra el sillón impidiéndole escapar.
—Tranquilo, hombre, solo estaba haciendo una observación. No se puede negar la belleza de tu mujer —dijo con prisa.
Leandro lo miró con ojos asesinos y Luis entendió rápidamente que si continuaba hablando metería la pata hasta el fondo, así que levantó su mano libre en señal de rendición.
—Olvida lo que dije, hermano. De verdad, no ha sido mi intención ofenderte ni ofender a la madre de tu hijo —habló con pre