Capítulo 131. Burlando al diablo
—¿Qué haces aquí? —preguntó viendo a la puerta con cierto temor.
El hombre no respondió, la tomó de la cintura y la besó con loca pasión. Melanie cerró los ojos y cruzó sus manos alrededor del cuello del hombre, abrió la boca y lo recibió en su calor, deleitándose en el más delicioso de los manjares.
—Estoy loco —susurró Luciano, cuando se separaron por la falta de aire.
—Estamos locos —respondió Melanie, viéndolo vestido igual que el personal contratado por su madre—. ¿Cómo lo has hecho? —preg