Ay, no... Ay, no…

—Que conste que no los mato porque el señor oficial se ha portado de lo más amable con nosotros— vocifero como animal a esos dos que a penas me escuchan de lo borrados que están en estos momentos. Por suerte el oficial nos dejó a todos en libertad y a esos dos con una citación por haber alterado el orden público.

—Ay, hermanito, no seas aguafiestas. Si nos salió re bonita la canción para esas malas mujeres.

—Idiotas, ni con alcohol son capaces de ser sinceros con las chicas, me dan ganas de pat
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP