* * * * * * * * Leo * * * * * * * * * *
La mujer se había quedado en silencio, al igual que yo. Lo que estaba pasando o, mejor dicho, lo que era bastante evidente que había pasado, nos tomó por sorpresa a ambos. Nunca antes me había sucedido algo así; nunca antes había ido a la cama con una mujer estando ebrio.
«Bueno, sí una vez», me recuerda mi subconsciente al tiempo en que revivo, en mi mente, la ocasión en la que Norka y yo habíamos pasado la primera noche juntos después de habernos embria