* * * * * * * * Lorey * * * * * * * * * *
Era el tipo del Ocean. Aquel que estaba recostado sobre el balcón y al cual no pude ver de frente; sin embargo, reconocía perfectamente su ropa.
—¿Señorita? —escucho de repente y lo veo observarme con curiosidad; y ello me hace reaccionar algo apenada por haberme quedado observándolo como boba.
—Ah… sí…, perdón
—Buen día —me saluda gentil.
—Buen día —le contesto de la misma manera.
—¿Desea que le cambia los dólares por euros? —me pregunta; y yo asiento