Punto de vista de Talia
El salón de banquetes vibraba con música y voces. Una luz cálida brillaba sobre los muros de piedra y las bandejas de plata. Lobos de todos los territorios lucían sus mejores trajes y vestidos de gala, mientras los sirvientes se abrían paso entre ellos con fuentes de comida y vino.
En la cabecera se encontraba mi padre, el Rey Alfa. Incluso en una noche tan relajada, los lobos se volvían hacia él, a la espera de que hablara. Cuando alzó su copa, el salón enmudeció.
—Esta