Punto de vista de Talia
En cuanto Jason se marchó con Viki, por fin permití que las lágrimas rodaran.
Las contuve durante las acusaciones, la traición y la fría indiferencia, pero ahora, sin nadie que me viera derrumbarme, colapsé.
Solon me atrapó antes de que tocara el suelo. Sollocé contra su pecho mientras me aferraba a él, y me rodeó con los brazos sin dudarlo.
—Ya no tienes que contenerte —arrulló—. Déjalo salir.
—Simplemente no entiendo —dije entre jadeos ahogados—. Solía tratarme tan bie