NATANAEL DÍAZ
Abrí los ojos al despertar y sentí que alguien se acurrucaba contra mí. Miré a mi lado y me encontré con una rubia que me resultaba familiar. Sus brazos sobre el pecho y los míos a su alrededor. Entonces me vino a la mente lo que pasó anoche. Una sonrisa se formó instantáneamente en mis labios.
¿Sucedió realmente lo de anoche? ¡Por fin es mía!
Me incliné hacia ella y le besé la cabeza. Le aparté el pelo de la cara y le acaricié el rostro. Ella se movió un poco. En su cara se formó