CAPÍTULO 31: BESOS, CARICIAS Y MUCHO...
LAURA JENNER
—¿Qué me vas a obligar a hacer?—, le pregunté mientras estábamos en el ascensor para ir a su planta.
—Eso lo sabré yo y lo averiguarás tú—, me dijo sonriendo.
—Por favor—, le supliqué.
—No. No te lo voy a decir—, dijo tirando de mí mientras el ascensor se detenía. Caminamos hasta su habitación y pasó una tarjeta para abrir la puerta. Entramos los dos. Se metió directamente en el armario y salió sin el traje. Se acercó a mí mientras se desabrochaba la camisa. Es tan caliente ver cóm