LAURA JENNER
Salimos del ascensor de su despacho y nos dirigimos hacia su camarote. Mantengo la mayor distancia posible con él. Él sigue intentando acercarse. Siento su mano en mi cintura y le miro. Pero se dirige a su habitación. Llegamos a su habitación, empujo la puerta antes de entrar y de repente me inmoviliza contra la pared de cristal junto a la puerta.
—No puedes mantener la distancia entre nosotros. No te lo permitiré—, dijo y me besó los labios antes de caminar hacia su asiento.
—Nate