LAURA JENNER
Nate simplemente le ignoró y me cogió en brazos de Mike mientras yo me bajaba de los de Mike e intentaba ponerme en pie. Me llevó hasta el sofá de su gran camarote y me colocó suavemente en él. Le miré y antes de que pudiera decir nada, volvió con Mike y le miró. No pude ver la cara de Mike, sólo la espalda de Nate. Le oí decir a Mike.
—Será mejor que huyas ahora de aquí y una cosa más. Estás despedido—, dijo y cerró la puerta en su cara. Me quedé con la boca abierta. ¿Acaba de des