38. ¡No te atrevas a gritarle!
Hanna
No sé qué es lo que le han dicho en esa llamada, pero Jason está muy pálido mientras lo veo moverse de un lado a otro del apartamento. Yo me he quedado quieta en mi lugar, simplemente viendo como él ha tomado su cartera y ahora está agarrando las llaves del auto.
Cuando veo que se dirige a toda prisa hacia el ascensor, es que decido intervenir.
—Jason, ¿qué ocurre?— le pregunto, notando su expresión tensa.
Él al escucharme se gira de inmediato hacia donde estoy y veo como cierra sus oj