Izan estaba rabioso porque Alexander se había marchado sin perder el control como esperaba y, para colmo, se había llevado a Diana.
Él se había marchado en cuanto terminó de humillar a la pareja, pero Albert lo siguió hasta su habitación.
—¡¿Qué pensabas conseguir con eso?! —lo acusó su exsuegro.
—¡Dijiste que estaba enamorado de ella! —le gritó, ese maldito viejo le había mentido.
Si de verdad Turner quisiera a su exesposa habría actuado como cuando intentó acostarse con Rebeca.
Hecho una furi