Y eso hice, la conocí con adoración y ternura, paseando mis dedos por sus pliegues sin llegar a penetrar y disfrutando de sus gemidos y del como se va humedeciendo cada segundo más. Mis padres me hablaron muchas veces sobre el sexo, pero fue mi padre quien me enseñó lo que debía hacer o no en mi primera vez. Por eso mismo me tomé mi tiempo de primero conocer lo que le gusta a mi meloncito, de distinguir cada una de sus formas con mi boca y mis manos, de leerla con la misma emoción y sorpresa co