El beso escaló demasiado rápido en solo cuestión de segundos. Cuando me separé de sus adictivos labios, ya me encontraba presionando su cuerpo contra la cama. Quería verla, contemplar sus ojos y recorrerla entera hasta fundirme en lo más profundo de su ser. Quiero llenarme de sus deseos, pero no puedo lanzarme así sin más. Lo que menos quiero es asustarla.
—Lo siento, me dejé llevar. Aunque ya debes estar cansada de escuchar siempre lo mismo, pero es que no puedo controlar cuando me besas de es