Mundo ficciónIniciar sesiónNos encaminamos en silencio al auto, más porque la textura de sus labios aun hacía estragos en los míos, y no me permitía hablar. ¿Qué hubiera pasado si Ana no hubiese interrumpido? Nada más con pensar en lo suave y lento que devoraría sus labios, sentí arder por debajo de la piel.
—Tendrán que ir caminando, porque en mi auto no van a subir, así como están — mencionó mi madre&md






