~Katherine
—Abre las piernas, gatita —ordenó Bruce, mirándome fijamente con esos ojos color avellana ardientes. Miraba hacia la carretera un segundo y luego volvía a clavar su oscura mirada en mí.
—Sí, papi —gemí, abriendo las piernas de par en par sobre el asiento del copiloto.
—Quítate las bragas.
No perdí ni un segundo. Enganché los dedos en el elástico de mis bragas y las bajé directamente por mis piernas.
—Tu coño es tan bonito, Kitty —murmuró, con su voz profunda vibrando dentro del coche