~Katherine—Abre las piernas, gatita —ordenó Bruce, mirándome fijamente con esos ojos color avellana ardientes. Miraba hacia la carretera un segundo y luego volvía a clavar su oscura mirada en mí.—Sí, papi —gemí, abriendo las piernas de par en par sobre el asiento del copiloto.—Quítate las bragas.No perdí ni un segundo. Enganché los dedos en el elástico de mis bragas y las bajé directamente por mis piernas.—Tu coño es tan bonito, Kitty —murmuró, con su voz profunda vibrando dentro del coche—. Mira lo mojada que estás para mí.Se inclinó hacia mí y pasó su mano grande y caliente por la cara interna de mis muslos. Mi coño dio una sacudida violenta y mi respiración se volvió rápida y superficial. No podía creer que esto estuviera pasando de verdad ahí mismo, en el coche. De repente, me dio una palmada en mi raja mojada y el fuerte escozor me hizo jadear. Solo consiguió ponerme diez veces más mojada.—Eres una chica muy traviesa, Kitty —gruñó—. Te gusta que papi te toque el coño, ¿ver
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