El señor Clinton sabía que su pequeña siempre había amado a Alejandro Fendi, pese a que él terminó su relación con ella para casarse con una desconocida de la calle, dejando a Abigail en la humillación al ser rechazada y sustituida por una donnadie. Aquella afrenta solo se dejó pasar porque se trataba de Alejandro y mucho no podía hacer el señor Clinton frente a la decisión de él y su hija no quería aumentar la vergüenza en la que la dejó aquel descuidado reemplazo.
Pero Alejandro tenía la opor