Apagó las luces de la habitación y se metió a la cama sin dirigirle la palabra a su esposo. Aún no le comentaba nada sobre el hecho de que él tenía una amante.
Pero Marco sabía que algo pasaba, más dudaba de que Alessia tuviera los detalles.
Se metió a la cama junto a ella y quiso abrazarla, pero Alessia le dio la espalda. Las manos de él se deslizaron, tocando su cintura y ella comenzó a llorar, se abrazó a la almohada y le pidió que la soltara.
—Háblame, por favor.— No le gustaba verla así. —