Había visto como Norman Spencer besaba a Ariel y se obligó a no hacer nada, a no reaccionar, le costó, porque aquella era su Ariel, tan solo suya.
Pero cuando vio que Norman se iba y que Ariel no hacía nada para detenerlo, entonces se relajó, caminó hasta Ariel seguía allí, paralizada, mirando como Norman desaparecía de su lado, de su vida.
Dejó un beso en su frente y secó las lágrimas de Ariel, tomó su rostro para que ello lo mirase, allí tan solo veía tristeza.
—Sé que él es muy importante pa