No podía darse por vencido, aún si había declarado la guerra a los Clinton con relación a aquel matrimonio y lo relacionado al divorcio, había dicho a Ariel que se divorciaría, pero dar la mitad a los Clinton de todos sus bienes solo porque sí, era algo que no podía hacer.
Alejandro se sentó frente a su abogado en la lujosa oficina, su rostro reflejando una mezcla de frustración y resignación, así era como se sentía, así como la constante sensación en sus manos, como si estuvieran atadas. Odiab