Capítulo 95. MIRA A TU ESPOSA ANTES QUE A MÍ
Damiano
Mi mirada recae sobre Leila, quien parece no saber a dónde meterse.
—Tú vienes conmigo. Ahora.
Leila traga saliva, pero me sigue sin tropezar cuando abandono la habitación, dejando a mi madre sola, con su propia lucha interna. He profundizado en recuerdos dolorosos, es probable que no me lo perdone pronto. No estoy seguro de que pueda perdonarme a mí mismo.
Pero lo he estado conteniendo mucho tiempo. No comprendo cómo una mujer que atravesó dificultades, abusos y traiciones toma la deci