Lia
—Soy consciente —dice Damiano, disgustado.
Pero eso no es todo. Y aunque él seguro ya ha pensando en eso, me siento obligada a preguntarle.
—¿Y entiendes que sería muy sospechoso que rechacemos no una, sino más de dos propuestas de matrimonio?
Damiano asiente forzosamente, puedo sentir los celos que desbordan de su calculada calma.
—Sí, lo entiendo, Lia.
—¿Me puedes prometer que no vas a enloquecer de celos cuando eso ocurra? —presiono.
Él hace un buen trabajo ocultando su irr