Lia
Ver la mirada dolida de Damiano no me provoca ninguna satisfacción, pues no es mi intención lastimarlo. Solo estoy diciendo un montón de cosas sin pensar, porque sus palabras, la forma en que me habla y me mira, se sienten tan parecidas a cómo actuaba antes de tratarme de falsa, mentirosa y avariciosa, que por un momento dudo en si creerle.
Pero no puedo caer otra vez. No. Una cosa es llevar la fiesta en paz y ser razonable uno con el otro, y otra muy diferente es ser amigos.
Los amig