Mundo ficciónIniciar sesiónNala escuchó las voces y quiso salir de inmediato, pero pensó en todo lo que Grenor le había gritado y ofendido, así que prefirió quedarse bajo la seguridad que le ofrecía la habitación de invitados en la que la había colocado.
Nala no podía evitar sentirse como una muñeca de trapo, una muñeca que podían usar y desechar.
¡Y pensar que había creído que él era un á







