Me despierto cuando siento que me acarician el rostro, se siente tan bien que me quedo disfrutando del momento, pero ¡que carajos! un momento, yo vivo sola, por lo tanto, no hay nadie aquí, debe ser un sueño.
Me acomodo en la cama para seguir durmiendo, pues la verdad me siento cansada. De pronto escucho la voz de un hombre.
—Vamos dormilona, levántate.
Abro los ojos de inmediato y veo como Cárlenton me sonríe y es ahí cuando recuerdo lo que pasó esta madrugada. Me sonrojé con solo recordar to