Sebastian
Alemania, Febrero de 2012
Cinco años antes
Enciendo el auto y conduzco a lo máximo que puedo a casa. Le he estado hablando a Serena para intentar calmarla, pero está muy asustada. Aprieto con fuerza el volante sintiéndome impotente. ¡Esto es una maldita pesadilla! Llego a casa, justo en el momento que una ambulancia se detiene en la entrada. Serena abre la puerta y corre a mis brazos hecha un mar de lágrimas. La cargo y suavizo su espalda con mis manos diciéndole que todo estará bien