Keira
Presente
—Tranquila, cielo. Estoy aquí, estoy contigo y nunca me iré —susurra Robert en mi oído atrayéndome hacia él, pegando mi espalda a su pecho desnudo y rodeando mi cuerpo con sus brazos como un intento de consolarme, pero no puede hacerlo, nada en este mundo podrá borrar el dolor que habita en mi corazón. Nunca dejaré de extrañar a mi dulce Ángel, su partida dejó un enorme vacío en mi alma que no encuentro cómo calmar.
Las lágrimas se deslizan por mis mejillas al recordar esa mañana