Sebastian
15 de agosto de 2013
Meses antes
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que asistí a un evento en compañía de una mujer, y eso me tenía jodidamente ansioso. Hasta me planteé la idea de cancelar la cita que concerté a través de una empresa llamada Damas de Oro, a la que me afilié por insistencia de mi hermano Simon. Con ese pensamiento en mente, busqué el número de contacto de la señorita Morrison para notificarle que sus servicios no serían requeridos, pero antes de presionar