Keira
—Esos no son regalos. Piensa, es como si Leandro te diera un jabón y te dijera “puedo enseñarte a usarlo”, como si no supieras bañarte. En pocas palabras, está diciendo que apestas.
—¡Ahhhh!, ahora entiendo. Hirió tu orgullo —se burla, riéndose en mi cara.
—¡No! Bueno, sí, un poco —contesto con cierta vergüenza. Vamos en un taxi y este no es un tema para conversar a oídos del chofer.
—Míralo de esta forma, ya que estamos en eso de analogías, los dos son estudiantes universitarios, pero él