Keira
Robert da un paso atrás mientras sacude la cabeza a los lados. Se ve conmocionado, terriblemente perturbado. Sus hombros han caído hacia adelante, restándole algunos centímetros, aunque sigue siendo imponente por tener una estatura que sobrepasa el metro noventa. Jamás lo vi así, no lo comprendo. ¿Qué lo perturbó tanto?
—¿Él… está… vivo? —Su voz es apenas un susurro, pero logro comprender cada una de sus palabras. Levanta la mirada hacia mí y veo lágrimas asomarse en sus ojos.
¡Dios mío!