—Por favor, come un poco —insistió Zayden.
Exasperada por la insistencia, Olivia se acercó de golpe y de un manotazo tiró toda la comida de la mesa, haciendo que los platos se estrellaran y se hicieran pedazos en el suelo.
—¡Ya te dije que no quiero! —gritó—. Quiero salir de aquí ahora mismo. ¡Séltame! ¿Por qué me tienes encerrada aquí?
—Nadie te tiene encerrada, Oliv. Nosotros vivimos aquí —dijo Zayden.
—¿'Nosotros'? ¡No vuelvas a usar esa palabra! Me da asco escucharte —dijo Olivia, recogiend