Olivia abrió los ojos y notó una vía intravenosa insertada en el dorso de su mano. Al mirar a su alrededor, se dio cuenta de que la habitación estaba a oscuras.
—¿Zayden? —murmuró, retirándose la aguja con cuidado antes de bajar de la cama. Salió de la habitación a paso lento para buscarlo.
—¿Zayden? —lo llamó de nuevo, pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, al acercarse a la ventana, divisó una figura en el exterior. El hombre estaba sentado en el patio, sumido en el silencio de la noche. Oliv