—¡Ah, una liebre! —exclamó Olivia, corriendo detrás del pequeño animal.
—¿Olivia? —Ariana se dio la vuelta sobresaltada, pero la joven ya había desaparecido de su vista. Había estado tan absorta en un rincón que le traía viejos recuerdos con alguien, que olvidó por completo vigilar a su acompañante.
—¡Olivia! —llamó Ariana a viva voz, adentrándose en la maleza para buscarla—. Qué problema, ella no conoce la inmensidad de este bosque.
Sin perder tiempo, se comunicó con el personal de seguridad q