Alan revisaba unos documentos importantes en la oficina principal, intentando mantener todo en orden durante la ausencia de Erik. Aunque no lo diría en voz alta, manejar la empresa de los Davis le estaba costando más de lo que había imaginado. Era un reto mantener el equilibrio en un lugar donde cada movimiento podía tener consecuencias importantes.
De repente, la puerta se abrió de golpe, revelando a Charles Davis, imponente como siempre, con una expresión que no dejaba espacio para dudas: est