La música resonaba con fuerza en el salón, el brillo de los candelabros iluminaba las máscaras y los trajes de los invitados, pero una repentina tensión se apoderó del lugar cuando la figura de un hombre vestido completamente de negro cruzó el umbral de la puerta principal.
Zayn Black había llegado.
Flanqueado por dos imponentes guardaespaldas, Zayn avanzó con una confianza fría que acalló el murmullo de las conversaciones. Detrás de él, una pequeña niña de cabello castaño oscuro y ojos grandes