El hombre del portón llevó el silbato a sus labios y sopló con fuerza, llenando el aire con un sonido agudo y penetrante. De inmediato, un grupo de hombres apareció desde el interior del orfanato, avanzando con rapidez hacia la entrada. Eran corpulentos, con miradas severas y posturas que sugerían que no dudaban en usar la fuerza.
Kristen retrocedió instintivamente, pero Erik dio un paso adelante, interponiéndose entre ella y los hombres que se acercaban. Levantó una mano en señal de calma, aun