Terminamos de cenar y cada uno nos fuimos a nuestra habitación para cambiarnos. Yo lo hice muy rápido y aproveché el tiempo para tratar de hacer dormir a Valentina (lo cual logré sin mucho esfuerzo).
—Eres una bebé muy linda —susurro al colocarla sobre mi cama.
—¿Noel?
—Demetrius, pasa —preciso al terminar de acostar a mi hija.
—¿Ya se durmió?
—Sí, hemos hecho muchas cosas hoy; está cansada.
—La enfermera ya llegó.
—Justo a tiempo…
—¿Nos vamos ya?
—Sí, claro —respondo sonriente al tomar