21. Jeremy… Jeremy…
Jeremy no podía negarse más lo que necesitaba, no podía aguantar ni un segundo sin tomar lo que era suyo, sin consumar su matrimonio y por fin unirse con su esposa y a la vez darse a ella como tanto había fantaseado durante más de un mes.
A pesar de las ganas que tenía de estar con ella, no podía evitar que su corazón se acelerara como el de un puberto inexperto ante la expectativa de lo que iba a suceder, con cierto miedo a no saber satisfacerla o que la química no surgiera entre ellos.
Bajó l