160. Se han desencriptado
Morgan estaba completamente entregado a su amante, no era solo su cuerpo, su entrega iba mucho más allá de la piel, había algo que no se veía, su alma, la que Xavier era capaz de tocar en aquel momento en el que sus cuerpos se unían, en el que lo cubría por completo.
— No importa, no te detengas, quiero ser tuyo. — Aseguró el joven abrazándose a la cadera de Xavier con las piernas y presionándolo para atraerlo más, para hacerlo ejercer más presión y así poder sentir mucho más que esa puntita qu